Barcelona huele a puro, meo, tabaco negro y semen, amalgamados por el olor de la basura dijo Cristina, que se vuelve dual y también es la maría que inspira junto a las variaciones del verde del pebrer y los últimos rayos de sol en esta tarde de otoño casi invierno en can deu, casa de deu i mata en otro tiempo, dios mata traducido al castellano y acá quedó, perdido en este tiempo (es lo que toca), lo escrito el otro día acerca del momento y el lugar acontecidos. Hoy la radio pone ska con el recuerdo de los cadillacs y asustan cercanías, el miedo escondido de no ser. Anoche silbaba por la calle complacido una tonada y como siempre el olvido inoportuno; ya surgirá quizá cuando no sea necesario y la voz de la banda grita bicho raro y llega como dije la canción: no será la primera ni la última vez que pierdo el dinero por atender la belleza de señoras que agradece el corazón y no la mente que envenena. No es textual, sólo la idea. La memoria no encuentra la mágica poesía del entonces y la mirada conceptual aleja el sentimiento. Noción de virtud enajenada de pecado concebido en el fragor de conflictos no resueltos con el cuerpo apostólico y antiguo y vuelve la visión del jardín de la hermandad crecida en la concordia. La apertura es la paradoja del círculo cerrado donde siempre cabe uno más a igual distancia del centro del ser y el universo, medicina resonante para todos en cada pensamiento hacia la luz.
martes, 29 de noviembre de 2011
lunes, 14 de noviembre de 2011
Despedidas...
Domingo, otoño, mediodía y lluvia en la ventana. El tango que recuerda el exterminio, la comedia de magnates en la tele y anoche luna llena en ceremonia, fuego y medicina. Al paso marcial de los mercados, muerte en fuga tango preferido de algún nazi o plegaria, el tango de la muerte. Despedida Barcelona del dolor y la belleza, alegría que se pierde en la aspereza con que muestras la ternura. Hipocresía, etiqueta, separa y aleja el abrazo en armonía como sueño aquí y ahora uno contigo…
La noche rememora la mañana, la radio y música distinta, armonía superpuesta, voces, casi gritos en la rima, anuncian lo mismo, todo y nada, la plenitud del vacío aquí y ahora. El reloj marca las veinte cero dos cuando comienzo y la trompeta llega veinte cero seis. La esquina es la partida y la llegada de recuerdos que se escriben y son hoy el tiempo congelado en la fogata de hojas muertas bajo el farol mustio que añora ser tablado y carnaval montevideano, el otoño que falta siete años hoy domingo en Barcelona.
La voz parlanchina que no cesa en la cabeza es ése que no soy y nos confunde cada vez cuando entiendo que lo soy y olvido lo que soy, uno con todo, contigo, estoy aquí y ahora es siempre cuando late en comunión el corazón. La siento en el juicio a cada paso, aumenta distancias y temores. Rescato la risa del niño en los ojos de la madre, escucho ajeno el parloteo y causa gracia, me instalo en el presente para siempre, compartir lo que toque en alegría con quien quiera al son de música palabra y mucha risa.
martes, 1 de noviembre de 2011
inveterado
tenaz en la batalla con el ego
amigo por añejo y conocido
recojo lo habitual y me acostumbro
a la belleza incorregible si sonríes
persisto en la locura enamorada
embriagado sueño con la entrega
y pido la chispa cuando veas
tu capricho servido aquí y ahora
amigo por añejo y conocido
recojo lo habitual y me acostumbro
a la belleza incorregible si sonríes
persisto en la locura enamorada
embriagado sueño con la entrega
y pido la chispa cuando veas
tu capricho servido aquí y ahora
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