lunes, 9 de abril de 2012
Assumpta
Assumpta es una abuela entrañable y vive en poble nou, allí embellece el lugar cuidando de su casa y su jardín en medio del derrumbe de los otros, hogares gitanos, pescadores, expulsados de su sitio en el progreso. A pocos metros de marbella, la playa nudista de Barcelona y en frente de la rambla, pasea por el barrio entre turistas (hermosas algunas y orgullosos gay en armonía y tolerancia) acercando la palabra y el consejo al inmigrante, al marginado. Allí me la presentó el Hora, hermano comarquero y amoroso. Y ellá agregó: Pablo… era un hombre pequeño pero elocuente. La Biblia le atribuye nueve casos de resucitación. Contó luego como anécdota que la primera que se le atribuye fue la de un niño que se durmiera escuchando su extensa oratoria sobre un muro, cayese y resultara muerto. Con la dulzura indescriptible en la sonrisa le recomendó al Hora cuidase el alimento - ¡estás muy flaco!- y le despidió agradecida: tú todo lo pagas con una sonrisa.
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